Beneficios del yoga para los estudiantes

Estudio, planificación de horarios, exámenes, deporte, tiempo libre... Son muchas las actividades a las que se enfrentan los estudiantes y muchas veces no son capaces de sobrellevar tanta carga y enfrentar cada paso positivamente. Para ayudarles a disminuir los niveles de ansiedad, liberar estrés y mejorar la concentración y el funcionamiento cognitivo, puede resultar efectivo realizar técnicas y ejercicios de relajación. Su práctica continuada impulsa, además, la salud mental, evitando depresiones y adicciones.

La base fundamental del yoga -independientemente de su escuela- se basa en la respiración. Si deseas relajarte tras un día duro o antes de un examen realiza los siguientes pasos:

  • Busca un lugar tranquilo y silencioso (tu habitación es el mejor espacio).
  • Colócate en una posición cómoda, ya sea tumbado boca arriba con las piernas ligeramente abiertas y las palmas de las manos mirando el techo o sentado con las piernas cruzadas.
  • Si estás sentado, sitúa una mano en el abdomen y otra sobre el tórax.
  • Inspira por la nariz, de manera lenta y profunda, notando cómo se hincha tu abdomen.
  • Cuenta hasta cinco y exhala también por la nariz suavemente en los mismos tiempos.
  • Repite de cinco a ocho veces.
  • Si algún pensamiento cruza tu mente, desvíalo concentrándote en la respiración.

Y si tras una larga jornada de estudio tienes dolor en la espalda, puedes beneficiarte con las siguientes posturas:

  •  Niño: arrodíllate, con los glúteos apoyados sobre tus talones (si no te llegan puedes ponerte altura sobre tu pecho y cabeza). Luego sitúa tu cabeza en el suelo y los brazos alrededor de tu cuerpo. Esta posición alivia la tensión en cuello y hombros.
  •  Gato: sitúate a cuatro patas, mientras inhalas estira tus brazos y arquea la columna hacia arriba. Mantén tu cabeza agachada, mirando el vientre con tu frente. Luego desde esa posición, exhalando endereza tu espalda, levanta tu cabeza y mira hacia adelante. Estos movimientos flexibilizan la columna vertebral.
  •  Perro boca abajo: desde la posición de cuatro patas, eleva tus caderas, de tal manera que apoyarás en el suelo tus manos y pies, a un máximo de 1 metro de distancia, manteniendo brazos y piernas estirados. Es importante para esta posición que lleves lo más alto que puedas tu cadera para estirar al máximo la zona lumbar.
  •  Rodillas al pecho: túmbate sobre la espalda, flexiona tus rodillas hacia el pecho y abrázalas. Balancéate lentamente, con las piernas en una dirección y la cabeza hacia el otro lado. Sirve para masajear tu espalda.

Si quieres adentrarte aún más en esta disciplina milenaria, puedes practicarla en muchos centros y gimnasios de tu ciudad o tomar un primer contacto a través de las páginas de yoga en internet.